Terapia Individual

Terapia Cognitivo - Conductual

¿Te sientes atrapado en un ciclo de preocupación constante o tristeza profunda? La psicoterapia con enfoque Cognitivo-Conductual puede ayudarte, es un combo de recursos que te ayudara a lograr tus metas.Todos experimentamos momentos de tristeza o preocupación, pero cuando estos sentimientos se vuelven persistentes e interfieren con nuestra vida diaria, es momento de buscar ayuda. En nuestra práctica de psicoterapia, utilizamos un enfoque integrativo que combina técnicas de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la modificación de conducta para abordar de manera efectiva la depresión y la ansiedad generalizada.

¿Qué beneficios?

  • Reducción de los síntomas de depresión y ansiedad.

  • Mejora en el estado de ánimo y la calidad de vida.

  • Mayor autoconocimiento y comprensión de tus patrones de pensamiento y conducta.

  • Desarrollo de habilidades para afrontar situaciones difíciles y manejar el estrés.

  • Mayor confianza en ti mismo y en tu capacidad para superar los desafíos.

Terapia Cognitivo – Conductual

Desentrañar tus pensamientos

Identificar patrones de pensamiento dañinos: En la depresión, esto puede incluir pensamientos de desesperanza, autocrítica o culpa. En la ansiedad generalizada, pueden ser preocupaciones excesivas sobre el futuro, anticipación de catástrofes o necesidad de control. Te ayudaremos a reconocer estos patrones y a entender cómo influyen en tus emociones.

Debatir y eliminar  estos pensamientos de raíz, transformando tu mente en una mente más objetiva y constructiva: Aprenderás técnicas y estrategias con este propósito, desarrollando una perspectiva más realista y equilibrada. Por ejemplo, si piensas “nunca lograré nada”, exploraremos tus logros pasados y presentes para desafiar esa creencia.

Reformular tus pensamientos: Te guiaremos en el proceso de reemplazar pensamientos negativos por otros más adaptativos y constructivos. En lugar de “soy un fracaso”, podrías aprender a pensar “he enfrentado desafíos en el pasado y he aprendido de ellos”

Imagínate que tu mente es como una computadora. A veces, los “programas” que tienes instalados (tus pensamientos) tienen errores que te hacen sentir mal o actuar de forma que no te ayuda. La terapia cognitivo conductual es como un “antivirus” para esos pensamientos negativos, que te ayuda a identificarlos, corregirlos y reemplazarlos por otros más útiles.

Modificar tus conductas

Implementar técnicas de activación conductual (para la depresión): Te ayudaremos a reincorporar actividades placenteras y significativas en tu rutina, rompiendo el ciclo de inactividad y aislamiento que a menudo acompaña a la depresión. Esto podría incluir desde pequeñas acciones como salir a caminar o retomar un hobby, hasta metas más grandes como reconectar con amigos o buscar nuevas oportunidades.

Desarrollar estrategias de afrontamiento para la ansiedad: Aprenderás técnicas de relajación, como la respiración profunda o la relajación muscular progresiva, para manejar los síntomas físicos de la ansiedad. También trabajaremos en la exposición gradual a situaciones que te generan ansiedad, empezando por las menos difíciles y avanzando progresivamente. Por ejemplo, si te preocupa hablar en público, podríamos comenzar con prácticas en un entorno seguro y luego avanzar hacia situaciones reales

Establecer metas realistas y alcanzables: Trabajaremos juntos para definir objetivos concretos que te ayuden a superar la depresión y la ansiedad, dividiéndolos en pasos pequeños y manejables.

Integrar ambas perspectivas

Conectar pensamientos, emociones y conductas: Te ayudaremos a comprender la relación entre tus pensamientos, cómo te sientes y cómo actúas. Por ejemplo, si tienes el pensamiento “voy a fallar en esta presentación” (cognitivo), esto te genera ansiedad (emoción) y te lleva a evitar prepararte (conducta). Al modificar el pensamiento, también se modifican la emoción y la conducta.

Desarrollar habilidades para el manejo del estrés y la regulación emocional: Aprenderás herramientas prácticas para afrontar situaciones difíciles, manejar el estrés y regular tus emociones de manera efectiva.

Terapia de Esquemas

¿Te has dado cuenta que a veces reaccionas de cierta manera ante situaciones similares, incluso si no quieres?

¿O que te cuesta mucho cambiar ciertos patrones en tus relaciones o en tu forma de verte a ti mismo?

La Terapia de Esquemas podría ayudarte. Imagina que tu mente tiene “esquemas”, que son como programas o patrones que se formaron durante tu infancia y adolescencia.

Estos esquemas son como “lentes” a través de los cuales ves el mundo, a ti mismo y a los demás.

Algunos de estos “lentes” son positivos y te ayudan a desenvolverte bien en la vida, pero otros pueden ser negativos o “desadaptativos” y te causan problemas.

En palabras sencillas: La Terapia de Esquemas te ayuda a identificar esos “lentes” negativos que te están dificultando la vida. Estos “lentes” se llaman “Esquemas Desadaptativos Tempranos” y se forman a partir de experiencias tempranas, como la relación con tus padres, el ambiente familiar, experiencias de bullying o traumas.

¿Como funciona la Terapia de Esquemas?

Cuando se activa un esquema, sientes emociones intensas y reaccionas de cierta manera, a veces sin entender muy bien por qué. Es como si un “piloto automático” se encendiera.

Ejemplos de esquemas:

Abandono/Inestabilidad: Crees que las personas importantes para ti te van a abandonar o que no estarán disponibles cuando las necesites. Esto puede llevarte a sentir mucha ansiedad en las relaciones o a aferrarte demasiado a los demás.

Desconfianza/Abuso: Esperas que los demás te hagan daño, te engañen o te manipulen. Esto puede dificultar que confíes en la gente y te lleva a estar siempre a la defensiva.

Privación Emocional: Sientes que tus necesidades emocionales básicas (como el afecto, la comprensión o el apoyo) no fueron cubiertas en la infancia. Esto puede generar sentimientos de vacío, soledad o dificultad para pedir ayuda.

Defectuosidad/Vergüenza: Crees que eres defectuoso, malo o indigno de ser amado. Esto puede llevarte a sentir mucha vergüenza, culpa o baja autoestima.

¿Que hace la Terapia de Esquemas?

La Terapia de Esquemas te ayuda a:

Identificar tus esquemas: Descubrir cuáles son esos “lentes” negativos que te están afectando.

Entender el origen de tus esquemas: Comprender cómo se formaron a partir de tus experiencias tempranas.

Romper los patrones negativos: Aprender a responder de forma diferente cuando se activan tus esquemas, cambiando esos patrones de pensamiento, emoción y comportamiento que te causan malestar.

Satisfacer tus necesidades emocionales: Aprender a pedir lo que necesitas de una manera sana y a construir relaciones más satisfactorias.

Desarrollar un “Modo Niño Feliz”: Reconectar con la parte sana y espontánea de ti mismo que quizás quedó “herida” en el pasado.

¿Para quien es útil la Terapia de Esquemas?

Esta terapia es especialmente útil para personas que:

Han intentado otras terapias sin mucho éxito.

Tienen problemas crónicos en sus relaciones.

Luchan con sentimientos persistentes de vacío, tristeza, ira o vergüenza.

Tienen patrones de comportamiento repetitivos que les causan malestar.

Han experimentado traumas o adversidades en la infancia.

En resumen:

La Terapia de Esquemas te ayuda a comprender las raíces profundas de tus problemas emocionales y a cambiar patrones negativos que se formaron en el pasado, permitiéndote vivir una vida más plena y satisfactoria. Es como “actualizar el software” de tu mente para que funcione de una manera más eficiente y saludable.

Terapia Dialectica Conductual (DBT)

¿Te sientes como en una montaña rusa emocional? ¿Te cuesta mucho manejar tus emociones intensas?

La Terapia Dialéctica Conductual (DBT) podría ser lo que necesitas.

A veces, las emociones nos abruman. Sentimos que no las podemos controlar y reaccionamos de maneras que luego lamentamos.

La TDC es una terapia que te ayuda a entender y manejar esas emociones intensas, mejorando tu calidad de vida y tus relaciones.

En palabras sencillas: La DBT es como un “entrenamiento emocional” que te enseña a:

Aceptar tus emociones: Reconocerlas y validarlas, incluso si son dolorosas.

Regular tus emociones: Aprender estrategias para no dejarte llevar por impulsos y reaccionar de forma más efectiva.

Mejorar tus relaciones: Comunicarte mejor, poner límites sanos y resolver conflictos de forma constructiva.

Vivir el presente: Prestar atención al momento actual sin juzgarlo, lo que se conoce como “mindfulness” o atención plena.

En resumen:

La DBT te da herramientas prácticas para manejar tus emociones, mejorar tus relaciones y vivir una vida más plena y satisfactoria.

Es como aprender a “surfear las olas” de tus emociones en lugar de dejarte arrastrar por ellas.

¿Qué se trabaja en la DBT?

La DBT se enfoca en cuatro áreas principales:

Mindfulness (Atención Plena): Es como aprender a “estar presente” en el aquí y ahora, sin dejarte llevar por pensamientos sobre el pasado o preocupaciones por el futuro.

    • Ejemplo: Imagina que estás comiendo tu postre favorito. Con mindfulness, te enfocarías en el sabor, la textura, el olor, en lugar de pensar en el trabajo o en lo que harás después. Es como “saborear” cada momento.

Tolerancia al Malestar: Aprender a afrontar situaciones difíciles o dolorosas sin recurrir a comportamientos impulsivos o destructivos.

    • Ejemplo: Sientes una gran tristeza por una discusión con un amigo. En lugar de llamarlo impulsivamente para recriminarlo o aislarte completamente, aprendes técnicas para calmarte, como respirar profundamente, dar un paseo o escuchar música relajante. Es como tener un “kit de herramientas” para momentos difíciles.

Regulación Emocional: Aprender a identificar, comprender y manejar tus emociones de forma más efectiva.

      • Ejemplo: Te sientes muy enojado porque alguien te interrumpió en una reunión. En lugar de explotar o callártelo y acumular resentimiento, aprendes a identificar las señales de tu enojo, a comprender por qué te sientes así y a expresarlo de forma asertiva, sin agredir a nadie. Es como aprender a “subir y bajar el volumen” de tus emociones.

    Efectividad Interpersonal: Mejorar tus habilidades para comunicarte, establecer límites sanos y mantener relaciones saludables.

      • Ejemplo: Necesitas pedirle un favor a un compañero de trabajo. En lugar de dar rodeos o sentirte culpable, aprendes a expresarte de forma clara, directa y respetuosa, teniendo en cuenta también las necesidades del otro. Es como aprender a “negociar” en las relaciones.

    ¿Cómo se trabaja en la DBT?

    Técnicas que se utilizan en la DBT (con ejemplos coloquiales):

    • Validación: Reconocer y aceptar tus emociones y experiencias, aunque sean dolorosas. Es como decirte a ti mismo: “Entiendo que me sienta así, es válido”.
    • Análisis en cadena: Identificar los eventos que desencadenan una emoción intensa y los comportamientos que le siguen. Es como “desmenuzar” una situación para entender qué pasó y por qué reaccionaste de cierta manera.
    • Oposición a la acción: Resistir el impulso de actuar de forma impulsiva. Es como “poner un freno” antes de actuar sin pensar.
    • Auto-calma: Utilizar técnicas para calmarte en momentos de crisis, como respirar profundamente, escuchar música relajante o dar un paseo. Es como tener un “botiquín de primeros auxilios emocionales”.
    ¿Para quién es útil la TDC?

    La DBT es especialmente efectiva para personas que:

    • Tienen dificultades para regular sus emociones.
    • Experimentan cambios de humor intensos y frecuentes.
    • Tienen relaciones interpersonales inestables.
    • Presentan comportamientos impulsivos o autodestructivos.
    • Han sido diagnosticadas con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), aunque también es útil para otros problemas emocionales.